Revelan advertencias previas al colapso en el Jet Set Club

El caso del trágico colapso en la discoteca Jet Set continúa arrojando datos contundentes que apuntan directamente a una cadena de negligencias por parte de sus administradores.

De acuerdo con el expediente de solicitud de medida de coerción presentado por el Ministerio Público, uno de los empleados del establecimiento, Gregorio Adames Arias, alertó sobre el peligro inminente que representaba la infraestructura horas antes del desplome.

Adames, tras presenciar el desprendimiento de un plafón del falso techo que hirió a una persona, recomendó suspender el evento programado para esa noche.

Sin embargo, su advertencia fue ignorada por Maribel Espaillat, hermana del propietario y encargada de la administración del local, quien optó por continuar con la actividad bajo el argumento de que solo su hermano, Antonio Espaillat, quien se encontraba fuera del país, tenía la potestad de cancelar el evento.

El expediente también incluye evidencia clave obtenida del teléfono de Manuel Jiménez Mateo, donde se hallaron fotografías y videos enviados por el propio Antonio Espaillat.

En este material se muestran filtraciones, goteras y signos evidentes de daño estructural en el falso techo de la discoteca. Estos mensajes, provenientes del número personal de Espaillat, demuestran que él tenía pleno conocimiento de las condiciones precarias del inmueble.

Además de la falta de acción ante los riesgos visibles, el informe detalla que el techo colapsado cargaba un peso excesivo. Se habían instalado al menos 17 objetos sobre la estructura, entre ellos tinacos de agua, unidades de aire acondicionado y otros equipos pesados, sobrepasando claramente la capacidad de carga del falso techo.

La combinación de factores —advertencias ignoradas, omisión de responsabilidades, conocimiento previo del deterioro y sobrecarga de la estructura— sustenta la acusación del Ministerio Público, que señala una grave negligencia por parte de los administradores.

Esta documentación ya forma parte del proceso judicial y podría tener un peso decisivo en las resoluciones que adopte el tribunal.

En suma, el colapso de Jet Set no fue un accidente fortuito, sino una tragedia anunciada que pudo evitarse si se hubiesen atendido las señales de alerta.

El proceso judicial ahora deberá determinar las consecuencias legales para los involucrados, mientras las familias afectadas siguen esperando justicia por una noche que nunca debió terminar en desastre.