Rubby Infinito: una noche de gloria, memoria y merengue en el Teatro Nacional
La noche del miércoles en el Teatro Nacional Eduardo Brito se vivió una jornada inolvidable, donde la emoción, la tecnología y la música se unieron para rendir homenaje a uno de los grandes íconos del merengue dominicano: Rubby Pérez.
El espectáculo titulado «Rubby Infinito» no solo celebró la carrera de “la voz más alta del merengue”, sino que también se convirtió en un acto de memoria colectiva al honrar a las víctimas del trágico accidente en el centro nocturno Jet Set, con un emotivo minuto de aplausos y el desfile de banderas de sus países.
La función inició a las 8:40 de la noche, marcando su apertura con un gesto sorprendente y simbólico: una imagen generada por inteligencia artificial de Rubby Pérez interpretando el clásico napolitano «’O Sole Mio» en versión merengue.

Este detalle tecnológico, combinado con una escenografía majestuosa y la dirección musical del maestro Manuel Tejada junto a la Orquesta Filarmónica, estableció el tono de lo que sería una velada histórica.
Carlos Alfredo Fatule, maestro de ceremonias, dio paso al repertorio con una sentida narración sobre la vida y legado de Rubby, resaltando su compromiso social, su pasión por la música y su profundo amor por su familia.
El desfile de estrellas comenzó con Milly Quezada, vestida en dorado, quien junto a Frank Ceara interpretó «No voy a llorar». Luego, en solitario, Ceara continuó con «Buscando tus besos», y Milly se unió a Joselito en «Cobarde, cobarde».

Alex Bueno electrizó al público con «Pato robao», seguido por Miriam Cruz y Los Hermanos Rosario que pusieron al teatro de pie con «El africano».
El tono se tornó más íntimo y sentimental con Rafa Rosario y su interpretación de «Para que no me olvides», y un potente popurrí de Martha Heredia y Pavel Núñez con «Dame veneno» y «Cuando estés con él». Eddy Herrera mantuvo la energía con «Esta noche» y «Amor de hembra», mientras Frank Ceara regresó con una balada acompañado de un cuerpo de baile.
Amaury Gutiérrez aportó su estilo romántico con «Yo sé que es mentira», y compartió escenario con Pavel Núñez en «Fiesta para dos». El sabor tradicional del merengue resonó con Peña Suazo y su clásico «Enamorado de ti», y Michell tocó fibras sensibles con «Extrañándote».
Uno de los momentos más conmovedores fue protagonizado por la familia de Rubby Pérez. Su hija Ana Beatriz, junto a Jandy Ventura, cantaron «Sangre en mi cuerpo» y «Préstame a mi padre», conmoviendo profundamente a los presentes. Su sobrina, Laura Taveras Pérez, interpretó la balada «No me olvides», cerrando este segmento familiar con gran ternura.
Ver esta publicación en Instagram
La noche avanzó con la participación de Josep Fonseca («Hipocresía»), la poderosa Olga Tañón («Este tonto corazón» y «Volveré»), y Ramón Orlando con «Perro ajeno». Un trío explosivo formado por Alex Bueno, Toño Rosario y Joselito incendió el teatro con «15,500». Zulinka y Miguel emocionaron al público con «De color de rosa», mientras que Martha Heredia regresó con una vibrante versión de «Sobreviviré».
El gran cierre llegó a las 10:45 de la noche con Jorge Gómez, “el hombre divertido”, y todos los artistas reunidos en escena, en una celebración colectiva del legado de Rubby Pérez. Fue una noche mágica que combinó tecnología, sentimiento y talento en una declaración inolvidable de amor por el merengue y por uno de sus más grandes exponentes.