Devers deja claro que ya es hora de montar el show y comienza con 2 jonrones.

El cañonero dominicano Rafael Devers continúa escribiendo un nuevo capítulo en su carrera con los Gigantes de San Francisco, luego de su sorpresiva salida de los Medias Rojas de Boston.

El pasado martes, Devers marcó un momento significativo al fungir como primera base en el juego ante los Bravos de Atlanta en el Truist Park, algo que meses atrás parecía improbable.

Devers, de 28 años, había desempeñado casi toda su carrera en la tercera base durante sus nueve temporadas en las Grandes Ligas. Sin embargo, su situación en Boston se tornó tensa cuando el equipo firmó en el invierno al antesalista Alex Bregman, ganador del Guante de Oro.

Esa decisión dejó en evidencia que la organización planeaba desplazar a Devers de su posición habitual, lo que generó molestias en el dominicano. De hecho, a principios de esta temporada, Devers se negó públicamente a cambiarse de posición, lo que provocó un encontronazo con la directiva.

Finalmente, el 15 de junio, los Medias Rojas decidieron poner punto final a la controversia y traspasaron a Devers a los Gigantes de San Francisco. A cambio, recibieron a dos lanzadores de Grandes Ligas y dos prometedores prospectos.

Desde su llegada al equipo californiano, Devers fue utilizado exclusivamente como bateador designado, y su rendimiento fue modesto en sus primeros 29 juegos: bateó para .219 de promedio, con un porcentaje de embasarse de .333 y solo dos jonrones.

Devers cubre primera base

No obstante, el martes marcó un giro en su rol y, quizás, en su impacto dentro del equipo. Fue alineado como inicialista por primera vez desde su llegada a San Francisco, en un movimiento sorpresivo por parte del cuerpo técnico. El venezolano Wilmer Flores ocupó el puesto de bateador designado, mientras Devers bateó de tercero en la alineación.

La verdadera explosión ofensiva del dominicano llegaría un día después, el miércoles, cuando conectó dos cuadrangulares ante los Bravos de Atlanta, impulsando un total de cuatro carreras en cinco turnos al bate.

Esta actuación destacó como su mejor desde que viste el uniforme de los Gigantes y representó un posible punto de inflexión en su adaptación al nuevo equipo y posición.

La actuación de Devers no solo demuestra su poder ofensivo intacto, sino también su capacidad para sobreponerse a un difícil comienzo de temporada y adaptarse a nuevas circunstancias.

A medida que avanza la campaña, los Gigantes esperan que el dominicano pueda mantener ese nivel y ser una pieza clave en la lucha por un lugar en la postemporada. Con su versatilidad y poder, Devers tiene la oportunidad de redefinir su papel en la Liga Nacional y dejar atrás los conflictos vividos en Boston.