Resumen original del caso Jonaiki Martínez Estrella y Lesandro “Junior” Guzmán Feliz
Después de años de apelaciones y un proceso judicial que mantuvo en vilo a la ciudad de Nueva York y a la comunidad dominicana a nivel internacional, Jonaiki Martínez Estrella ha recibido una nueva sentencia: entre 25 años y cadena perpetua, por su participación en el trágico asesinato de Lesandro “Junior” Guzmán Feliz, un adolescente de 15 años.
El caso, que provocó una ola de indignación pública, fue descrito por las autoridades como un error fatal de identidad.
El hecho ocurrió la noche del 20 de junio de 2018, cuando Junior fue perseguido por miembros de la pandilla conocida como “Los Trinitarios”, incluyendo a Martínez Estrella. La persecución culminó en una bodega del barrio Belmont, en El Bronx.

Culpable
A pesar de que el joven intentó protegerse dentro del establecimiento, fue sacado por la fuerza, apuñalado brutalmente con armas blancas y abandonado gravemente herido en la calle. Con sus últimas fuerzas, Junior logró caminar hasta el Hospital St. Barnabas, donde falleció poco después.
En 2019, Martínez Estrella fue declarado culpable de homicidio en primer y segundo grado, recibiendo entonces una condena de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Sin embargo, en 2023, una corte de apelaciones revocó la sentencia más severa, al considerar que no se había probado adecuadamente un elemento legal clave para sustentar el cargo de homicidio en primer grado. Este fallo reabrió el caso, que volvió a manos de la Corte Suprema del Bronx para una nueva evaluación judicial.

Ayer, dicha corte emitió un nuevo veredicto, imponiéndole a Martínez Estrella la máxima condena por homicidio en segundo grado.
La fiscalía presentó pruebas contundentes que lo identificaban como el autor de la herida mortal que acabó con la vida de Junior, confirmando su rol principal en el crimen.
Este suceso no solo conmocionó a la comunidad por la crudeza del ataque y la juventud de la víctima, sino también por la actitud de los agresores, quienes llegaron a exhibir gestos de burla y símbolos de pandillas durante las audiencias judiciales, profundizando la indignación colectiva.

A lo largo de los años, trece personas han sido procesadas por su implicación en este crimen. Todos los responsables están cumpliendo condenas de prisión.
El caso de Junior se convirtió en un símbolo de lucha contra la violencia de pandillas y generó una movilización social en defensa de la juventud, la justicia y el derecho a vivir sin miedo en las comunidades urbanas.