Julio Rodríguez rompe el silencio tras ser víctima de robo en su casa en Seattle
El jardinero dominicano de los Marineros de Seattle, Julio Rodríguez, habló públicamente el viernes por la noche sobre el angustiante robo que sufrió el mes pasado en su residencia, un hecho que salió a la luz ese mismo día tras un informe de la Fiscalía del Condado de King.
Según las autoridades, Rodríguez fue una de las víctimas de una serie de robos domiciliarios dirigidos contra deportistas profesionales de Seattle.
El documento judicial señala que los sospechosos también robaron las casas del también dominicano Luis Castillo, del lanzador de los Dodgers, Blake Snell, y del exjugador de la NFL Richard Sherman. Incluso intentaron irrumpir en la residencia del legendario Edgar Martínez, aunque desistieron al notar la presencia de alguien en el lugar.

Rodríguez relató que el robo ocurrió el 1 de mayo, cuando su pareja estaba sola en la casa. Ella logró encerrarse en el baño y, con mucho miedo, alertó a las autoridades mientras trataba de evitar ser descubierta.
Durante la fuga, los ladrones se llevaron cerca de 200 mil dólares en joyas y carteras de lujo. La policía persiguió a los sospechosos y escuchó lo que podrían haber sido disparos, según testimonios de trabajadores cercanos.
Visiblemente afectado, Rodríguez expresó lo doloroso que ha sido el proceso para él y su familia. “Sólo quiero jugar béisbol, compartir alegría con la gente… y que existan personas intentando hacerte daño, quitarte lo que has trabajado toda tu vida para obtener, eso es muy duro”, confesó.

Impacto emocional
Aseguró que el impacto emocional ha sido fuerte, especialmente por la sensación de inseguridad que ahora siente en su propio hogar.
Para el joven pelotero, lo más perturbador es la falta de humanidad que percibe en los responsables. “Alguien pudo haber perdido la vida sólo por objetos materiales”, reflexionó. “Ojalá la gente pensara más en los demás antes de actuar con tanta frialdad”.
Rodríguez también agradeció el apoyo incondicional recibido por parte de su equipo y las autoridades locales, destacando que se han mantenido atentos y comprometidos con su seguridad y la de su familia.

Luis Castillo, por su parte, fue víctima de dos robos: uno en febrero, mientras estaba en República Dominicana, y otro en marzo, el día de su apertura de temporada. En total, le sustrajeron más de 100 mil dólares en pertenencias. Las investigaciones siguen en curso, y uno de los sospechosos aún no ha sido identificado públicamente.
Este incidente ha dejado una profunda marca en los atletas afectados, recordándoles que ni la fama ni el éxito los hacen inmunes a la violencia y al crimen.