La eliminación de Estados Unidos en la final del Clásico Mundial de Béisbol 2026 ante Venezuela dejó muchas dudas, y una de las más debatidas fue el poco o nulo uso del poderoso bateador Cal Raleigh por parte del dirigente.
A pesar de que Raleigh llegaba como uno de los bateadores más temidos del béisbol —con números impresionantes de jonrones en MLB y reputación de slugger— su participación en el torneo fue limitada. Esto generó críticas, especialmente porque Estados Unidos careció de ofensiva en momentos clave, tanto en la semifinal contra República Dominicana como en la final.
Una posible explicación radica en decisiones tácticas del mánager. En torneos cortos como el Clásico, muchos dirigentes priorizan el “matchup” (enfrentamientos específicos) y el equilibrio defensivo por encima del poder ofensivo.

Raleigh, siendo receptor, compite por tiempo de juego con otros catchers que pueden ofrecer mejor manejo del pitcheo o mayor consistencia defensiva. Esto suele pesar mucho en juegos de alta presión.
Además, el rendimiento reciente también influye. Aunque Raleigh es un bateador de poder, no siempre garantiza contacto frecuente. En escenarios donde se necesitaban hits oportunos más que jonrones, el cuerpo técnico pudo haber optado por jugadores con perfiles más completos o mayor consistencia al bate.
Otro factor es la profundidad del roster de Estados Unidos. Con tantas estrellas en el lineup, no todos pueden tener protagonismo, y algunas decisiones terminan dejando fuera incluso a jugadores élite. Esto, sin embargo, puede volverse en contra cuando el equipo no produce ofensivamente, como ocurrió en la final.

En conclusión, la ausencia de Cal Raleigh no fue por falta de talento, sino por decisiones estratégicas que, a la luz del resultado, hoy son fuertemente cuestionadas. La derrota ante Venezuela expuso que, en ocasiones, dejar fuera el poder ofensivo puede costar un campeonato.